Capítulo IV, La Sorpresa

“Hemos de estar siempre preparados para las sorpresas del tiempo
Paulo Coehelo

La cabina de mando de la Aldebarak se encontraba en un sector completamente sellado y protegido de cualquiera posible perturbación exterior, en el centro de la misma. Toda la cabina era una nave espacial independiente que se montaba en el fuselaje de toda la astronave pareciendo ser parte de ella, pero podía separarse y volar sin necesidad de estar ensamblada a toda su estructura. En ella se encontraba el cerebro de la nave, tanto porque ahí se guardaba la computadora cuántica “Muhhuki”, que ejercía el control sobre todos los sistemas de la nave; como la navegación espacial, la navegación por el híper espacio, los sistemas de supervivencia, de la defensa, de las comunicaciones, de las prospecciones planetarias y de la investigaciones científicas, y porque ahí también estaba el comandante con toda la tripulación necesaria para hacerse cargo de cada uno de esos sistemas en caso de fallas.

La cabina tenía la forma de una pirámide, con nueve niveles. En el nivel superior se encontraba la cabina de mando propiamente tal, la que tenía una base cuadrada de 12 metros por lado. En el centro de la cabina había 7 butacas que estaban destinadas al comandante de la nave, a las visitas ilustres o invitados especiales y a quienes el comandante decidiera compartir el honor de sentarse en ellas. En 3 de los 4 costados, se encontraban las estaciones de comando y control de todos los diferentes sistemas de la nave, que eran monitoreados y controlados por tripulantes dromkitas. En el costado de la cabina que enfrentaba a las butacas reservadas al comandante y a sus invitados, había una enorme pantalla que ocupaba todo ese espacio, en la que podían proyectarse las diferentes vistas de la nave, ya fuera hacia delante, hacia atrás, arriba, abajo y hacia los costados derecho e izquierdo, así como también, las comunicaciones visuales, ya fuera con otras naves, con Dromk o cualquiera otro planeta en la que hubiera tecnología dromkita o no, además de presentar información que pudiera ser requerida por el comando de la nave.

Y ahí, en esas butacas se encontraban Kusit, Ansk y el comandante de la nave, Nebotak, acompañado también por Nabuk, su edecán, mirando hacia la gran pantalla que les permitía ver como la nave iba acercándose a Ki.     

Era el año terrestre 2.137. Hacía ya un poco más de 2.600 años que los dromkitas se habían marchado del planeta Tierra, llamado Ki por Anuk, rey de Dromk. Ansk y Kusit, habían prometido a los humanos que regresarían. Y aquí estaban de vuelta.

-Miren dijo el comandante, ya puede verse Ki y su luna. Dentro de una hora ya estaremos lo suficientemente cerca para poder ver el planeta con todo detalle.

-Muhhuki, comienza hacer los escaneos de rutina, pidió Nebotak a la computadora central.

-¡Si mi señor, enseguida! contestó la computadora, con voz de mujer en un tono amable y musical muy agradable al oído.

Muhhuki, inició el procedimiento de escaneo y comenzó a informar…

-Recibo fuertes alteraciones en el campo magnético del planeta. Esto debe estar causando un importante deterioro de la protección que tenía este mundo contra la energía electromagnética proveniente de su estrella, el sol, con probables resultados catastróficos para la vida.

-¿Qué estás diciendo Muhhuki? Exclamó Anks, visiblemente alterado y sorprendido.

-Calma, le dijo Kusit a su hermano.

-Que recibo fuertes alteraciones en el campo magnético del planeta, mi señor, respondió Muhhuki.

-Si, ya lo escuche, ¿Puedes medir los niveles de rayos infrarrojos y ultravioleta que están llegando al planeta?

-Si mi señor, como prácticamente en este momento la potencia del campo magnético es muy escasa, los niveles de rayos Infrarrojos y de rayos ultravioleta son tan altos que hacen imposible la vida, mi señor. Toda la superficie del planeta debe estar completamente calcinada.

-¡No puede ser Kusit! dijo en tono desesperado Anks, ¿Cómo es posible que haya sucedido esto en tan poco tiempo? – Muhhuki, ¿Puedes determinar si habido un cambio de los polos magnéticos del plantea que pudiera explicar la magnitud de esta anomalía?

-Si mi señor, efectivamente puedo decirle que en base a la comparación de los datos actuales con los que tenemos en nuestras bases datos, los polos magnéticos del planeta Ki se han invertido.

-Kusit, Kusit, le gritó a su hermanastra Ansk angustiado, ¿Cómo ha sido esto posible? Nosotros habíamos calculado que esto no ocurriría hasta en unos 300 mil años de KI en el futuro, de acuerdo a todas las evidencias recogidas por nuestros estudios de sus ciclos geomagnéticos. Esto no debió haber sucedido en este tiempo. ¿Esto es un desastre espantoso Kusit! Toda la vida del planeta debe estar completamente destruída. ¡Es una calamidad!

-Muhhiki ¿Cuánto falta para que podamos llegar al planeta como para orbitarlo y eventualmente bajar a la superficie? Preguntó Ansk ansioso.

-32 minutos y 54 segundos, mi señor.

-Bien, dijo Ansk visiblemente preocupado.

Aunque Kusit también estaba inquieta por la información entregada por Muhhuki, ella mantenía la calma y se mostraba serena.

-Mi señor, interrumpió Muhhuki, puedo detectar en la órbita del planeta que hay una pequeña nave que tiene un período orbital de 92,91 min, con una Inclinación orbital de 51,66 grados, desplazándose a una velocidad de 27.600 km/h​ y se encuentra a una altura sobre la superficie de 300 kilómetros.

-¿Una Nave? Exclamaron sorprendidos Anks y Kusit al unísono. -¿Puedes comprobar su procedencia?

-No se parece a ninguna nave de las nuestras, ni a ninguna otra de las que tenemos registradas en nuestras bases de datos, señor Ansk.

-Intenta comunicarte con ella.

-Eso hago mi señor, pero no hay respuesta. He activado mis sensores y no logro detectar vida en su interior.

-Colócala en pantalla Muhhuki.

Nebotak, el comandante de la Aldebarak se levantó de su butaca y le pidió a Muhhuki que hiciera un acercamiento a un punto específico de la nave detectada.

-Miren esas cosas que parecen alas o paneles, algunas están destruidas y otras están muy deterioradas. Creo que se trata de una nave abandonada hace ya tiempo e intuyo que se encuentra estacionaria en la órbita, como si fuera una estación espacial parecida a la que tuvimos nosotros cuando hacíamos el control espacial de entrada y salida a este planeta.

-Observen, dijo nuevamente Nebotak, ahí se puede ver una exclusa de entrada, probablemente utilizada para la entrega de suministros e intercambio de tripulaciones provenientes desde la superficie de KI.

-Sí, es cierto, reafirmó Ansk. ¿Pero de donde salió esa nave? ¿Te parece Kusit que podría haber sido fabricada por los humanos?. Cuando abandonamos el planeta, ellos seguían peleando con espadas y lanzas, y estaban muy lejos de poder desarrollar una tecnología como ésta.

-De acuerdo, señalo Kusit, pero ten en cuenta que en sus genes había un tremendo potencial para el desarrollo de su inteligencia al cruzar sus genes con los nuestros, los cuales pudieron haberse activado de forma repentina por condiciones culturales o medio ambientales. 2.600 años es mucho tiempo para los humanos. Ve tu a saber. No tengo una respuesta clara para esto.

-Sí, yo tampoco la tengo Kusit. Pero me preocupa mucho más el hecho que en el planeta no haya condiciones para la vida. Eso significaría que ellos habrían muerto y esta nueva especie, creada por nosotros habría desaparecido para siempre.

-Mi señor, interrumpió Muhhuki, ya estoy próxima a poner a la Aldebarak en órbita sobre el planeta y podremos ver con mucho detalle la superficie.

-Muy bien Muhhuki.

La nave se colocó en una órbita a 80 kilómetros de KI. En la pantalla de la cabina de mando, que cubría todo un lado de la misma, podía verse con toda claridad la devastación que había en su superficie. La configuración geográfica que los Dromkitas habían conocido del planeta, con sus 5 continentes, era ahora completamente diferente a la del pasado, debido a los grandes terremotos y maremotos que la habían afectado. Aunque aún existían los mares, la tierra que permanecía al descubierto estaba toda seca, sin vida. Aún se podía ver las ruinas de algunas de las grandes ciudades humanas que habían sido construidas durante su ausencia. Ciudades que probablemente estuvieron llenas del bullicio y el trajín, tan característico de los humanos y que tanto había molestado Anskut, el medio hermano de Ansk y Kusit, en su época, que los intentó destruir 4 veces en el pasado, pero sin éxito, gracias a las intervenciones de Ansk.

A Anskut no le gustaban los humanos. Encontraba que eran una abominación, una creación nacida del descontento, de la rabia, de la frustración de aquellos dromkitas que se negaron a cumplir con sus deberes. Nunca estuvo de acuerdo con que hubieran sido creados.

La primera vez que quiso destruirlos, desencadenó una plaga para aniquilarlos, pero Anskut desarrolló un medicamento que permitió su supervicencia. Una vez que lograron superar esa prueba, Anskut decretó que hubiera una escasez de alimentos para que los humanos murieran de hambre, donde nuevamente Ansk intervino para que los humanos no desparecieran. Pasado el tiempo y recuperada la gran prole humana, Anskut en acuerdo con otros dromkitas leales a él, generaron una sequía, de tal magnitud, que fue muy difícil para Ansk resolverla, pero lo logró.

Finalmente, y como último recurso, Anskut reunió a todo el consejo dromkita que gobernaba en KI y les dio un ultimátum:

-Generaré un diluvio que cubrirá todas las tierras de KI para que de esa forma, todos los humanos desparezcan de una vez y terminar así con esta abominación. Y todos y cada uno de ustedes deben jurarme que permitirán que esto ocurra y que ningún LU.LUK será salvado. ¿Quedo claro para todos? Preguntó Anskut mirando fijamente a Ansk.

Y así todos juraron, incluido Ansk. Pero Ansk era  dios muy inteligente, así que para no romper su juramento y proteger a los humanos, ideo una artimaña. Se dirigió donde uno de sus favoritos humanos, Ziusudra que estaba en su casa y Anks comenzó hablarle a una de sus paredes, haciéndole saber de la determinación que había tomado el consejo de los dioses y acerca de qué acciones debía ejecutar Ziusudra para lograr salvar a la raza humana y a todas las criaturas del planeta. Así que nuevamente por la intervención de Ansk, los humanos y demás criaturas sobrevivieron al diluvio decretado y ejecutado por Anskut.

A pesar de la tremenda devastación que podía observarse desde Aldebarak, Ansk quería bajar al planeta y buscar supervivientes. A lo mejor habría algunos, pensó Ansk. Si los humanos pudieron crear una estación espacial, quizás habrían ideado la forma de sobrevivir. Tengo que estar seguro se dijo para sí.

-Muhhuki, prepara una nave de exploración, ordenó Ansk. Kusit y yo bajaremos a la superficie del plantea y haremos un recorrido. Nabuk, su edecán y quien también se encontraba en la cabina de comando, dijo de inmediato…

-Mi señor Ansk, permítame acompañarlos con una pequeña escolta para su seguridad mis majestades.

-No es necesario Nabuk, prefiero que ustedes exploren la luna de este planeta y vean si los humanos lograron llegar a ella. También quiero que revisen si aún existen las instalaciones que construimos y habilitamos en ella, por si en algún momento decidimos volver el futuro para poder ocuparlas.

-Muy bien, dijo Nabuk.

Muhhuki, en tanto, seguía escaneando todo el planeta mientras lo orbitaban, buscando sobrevivientes o algún vestigio de vida. Y a pesar que sus sistemas de escaneo le permitían sondear hasta unos 800 metros de profundidad desde la superficie, no lograba hacer ningún hallazgo.

-Ansk y Kusit, se trasladaron por medió de un transporte parecido a un cubo hermético que se movía de manera vertical y horizontal por toda la astronave, hasta llegar a la plataforma de carga y despegue de naves aeroespaciales dromkitas.

Para cuando llegaron a la plataforma, Muhhuki ya les tenía lista la pequeña nave de exploración para recorrer la destruida KI.  Ansk y Kusit, se embarcaron y le pidieron a la computadora de la nave, que era una extensión de Muhhuki, que los llevara a ver la primera ciudad levantada por Anks, cuando llegaron al planeta hace aproximadamente 450 mil años atrás, ERIDUK.

La nave se puso en movimiento y en menos de una abrir y cerrar de ojos se encontraban en la zona de lo que alguna vez había sido el Golfo Pérsico y la parte sur de la antigua Mesopotamia, justo en el lugar en el que debía encontrarse ERIDUK. Pero no había nada, sólo agua y algunos vestigios de ruinas submarinas de alguna ciudad que fue construida en esa localización en el pasado.

Visiblemente decepcionado, Anks le pidió a la computadora que hiciera un recorrido por toda la ruta de las ciudades que habían construido los dromkitas en el pasado en la región de Mesopotamia. Y Así la nave se dirigió a las ciudades de Kur, Kuruk, Lagaski, Shurruppaki, Kippur y Kippar, ciudades que ya no existían, aunque si encontraron sobre ellas las ruinas de ciudades mucho más modernas que habían sido erigidas sobre las construidas por los dromkitas. De ahí decidieron partir a Egipto, el reino de su hijo Mardukit. Cuál sería su sorpresa que ni siquiera las pirámides estaban en pie y lugares que habían sido tierra firme en la época de Anks y Kusit, ahora estaban completamente tapados por el mar. En vista de que no encontraron ningún signo de vida, Anks puso el curso a su amado ABZUKIT, el lugar donde había construido su refugio al sur del continente africano, pero también estaba bajo las aguas del mar.

Kusit, pidió a la pequeña nave recorrer toda la extensión de lo que había sido el continente americano de sur a norte. Sólo encontraron destrucción y tierra calcinada por los rayos infrarrojos y ultravioletas que emanaban del sol. No había vida, no había nada. En una de las ciudades recorridas, encontraron una entrada a un refugio subterráneo. Una vez que penetraron, bajaron por lo que habían sido unas escaleras a unos 60 metros de profundidad, y sólo encontraron esqueletos de lo que alguna vez fueron personas humanas.

Cuando regresaron a la Aldebarak completamente decepcionados, Nabuk procedió a informar a sus majestades, que después de una revisión detallada de la superficie lunar, pudieron encontrar vestigios de que los humanos habían visitado su satélite natural, ya que encontraron pequeñas plataformas de despegue, algunos vehículos rudimentarios y otros objetos que eran una clara prueba de ello. En cuanto a las instalaciones lunares construidas por los dromkitas, Nabuk informó que éstas aún existían y, que a pesar del tiempo transcurrido, podrían ser reutilizadas en el futuro, si así lo disponían sus majestades.

Para los dromkitas, era claro que en la tierra, todo era desolación y muerte. Ya no había nada para ellos. El planeta era incapaz de sostener la vida y tendrían que pasar muchos años para que éste pudiera restablecer su campo magnético e iniciar nuevamente el proceso de la vida y de la inteligencia, proceso que los dromkitas apresuraron, creando al ser humano y dotándolo de inteligencia y consciencia de sí mismo, mediante la manipulación genética y el cruce con sus propios genes alienígenas.

Ahora, todo parecía perdido. Después de recorrer el planeta entero buscando algún vestigio de vida, sin encontrar nada de nada, Ansk y Kusit apesadumbrados, decidieron volver a Dromk. Por ahora, ya nada podía hacerse. Todo lo que los Dromkitas habían hecho durante tantos años de permanencia en la Tierra, se había perdido. Cuando abandonaron KI la primera vez, ni siquiera se llevaron el legado genético de los humanos que crearon como para haberlos recreado y comenzar todo nuevamente. Ansk y Kusit estaban devastados, hundidos en la pena y también en la culpa, por la ambivalencia con la que habían tratado los dromkitas a su creación. No obstante, Ansk, en lo más profundo de su corazón, sentía un cierto orgullo al ver que el LUL.LUK, que habían creado él y Kusit, había logrado prosperar y alcanzar el cielo, un de los grandes anhelos humanos: ser como los dioses y poder vivir en el cielo y bajar a la tierra a voluntad.

Los motores electromagnéticos de la Aldebarak se encendieron y una gran abertura se abrió en el espacio creando un agujero de gusano. Y así los dromkitas dejaron Ki, la Tierra, en dirección a su planeta Dromk.

Ansk y Kusit, mientras observaban por última vez ese maravilloso planeta que les había dado asilo por tanto tiempo, desaparecieron en un instante, cerrando definitivamente el ciclo de su experiencia terrestre.

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