¡Hola! mis queridos amigos de la creatividad. Espero que la temática que abordaré hoy les sea muy útil para desarrollar su capacidad creativa.

Cómo ya les he comentado en varios de los artículos de este blog, la creatividad es una capacidad humana que puede ser desarrollada y mejorada mediante la práctica sistemática y permanente del pensamiento creativo, de la misma manera que podríamos mejorar nuestra capacidad respiratoria o hacernos buenos en algún deporte o en cualquier actividad que requiera, dominio o maestría. La competencia en algo, es decir tener el conocimiento y desarrollar las habilidades y actitudes requeridas, sólo se  consigue practicando, practicando y practicando sin cesar. Es la práctica lo que hace al maestro. Es la práctica lo que nos permite conseguir logros extraordinarios, por lo tanto, será la práctica la que nos permitirá ser más creativos.

¿Y cómo se practica el pensamiento creativo o divergente?

Pues bien, para adentrarnos en la práctica del pensamiento creativo es importante tener claro cuáles son los elementos que debemos considerar.

En primer lugar esta la imaginación, otra capacidad humana que nos distingue del resto de los seres con los que compartimos este planeta y es un tema que también ya he abordado en este blog. La imaginación es el elemento fundamental de la creatividad y es la que nos brinda un poder ilimitado de creatividad. Como destaca Ken Robinson en su libro Busca tu elemento: “La creatividad conlleva a poner en funcionamiento a la imaginación. En cierto sentido, la imaginación es creatividad aplicada”. Por tanto, no es posible crear algo, darle forma o darle materialidad, si es que no podemos imaginárnoslo.

En segundo lugar están nuestras ideas preconcebidas que son patrones o estructuras mentales que hemos ido instalando en nuestra mente a partir de nuestras experiencias de vida y en base a la repetición en el tiempo. Me refiero específicamente a los hábitos de todo tipo, creencias, valores, formas de sentir, etc., a través de los cuales interpretamos el mundo que nos rodea y conformamos nuestra propia realidad creando y viviendo el mundo que pensamos. El problema de estas ideas preconcebidas, es que nos sesgan y nos obstaculizan el ver las cosas de manera más amplia, de pensar “fuera de la caja” y se convierten en una barrera para la creatividad, para el cambio, para la innovación y para adaptarse a nuevos desafíos.

En tercer lugar está el peso del pensamiento crítico, el cual, la mayor parte de las veces, lo mezclamos con el uso del pensamiento creativo obstaculizando y reduciendo el resultado de la generación de ideas. El pensamiento crítico o pensamiento racional o analítico es muy importante, ya que este es el tipo de pensamiento que nos permite analizar, evaluar y seleccionar las mejores ideas, pero debe ser usado al término del ciclo de generación de ideas que corresponde al pensamiento creativo.

Pero además, la gran mayoría de los seres humanos habitamos metafóricamente el espacio mental del pensamiento crítico y… ¿Por qué? ¿De dónde viene esto?

Pues bien, El uso desmedido para mi gusto del pensamiento crítico, viene del movimiento racionalista impulsado por Rene Descartes a finales del siglo XVI quien consideraba que el pensamiento racional era la única forma de llegar a la verdad. La academia, tanto universitaria como escolar, adoptó su utilización y se ha constituido en la forma predominante de abordar la realidad olvidando y descalificando las emociones, la imaginación y la creatividad.

En cuarto lugar está el proceso creativo y las directrices que rigen, específicamente, al pensamiento creativo.

En cuanto al proceso creativo, diferentes estudiosos lo han definido o descrito de maneras distintas, dando énfasis y enfoques diferentes, pero digamos que es un proceso (secuencia o conjunto de pasos sucesivos que busca lograr un resultado específico) que permite generar ideas, las que deben ser originales y relevantes y donde se identifican pasos como: la preparación, incubación, iluminación y verificación (Graham Wallas – 1926).

Con respecto a las directrices del pensamiento creativo o las reglas que debemos seguir para tener un buen desempeño a la hora de pensar creativamente, son las siguientes:

  • Diferir el juicio. Las ideas no son ni buenas ni malas y son amorales. las ideas son aceptables en la medida que nos ayuden a lograr el propósito creativo y, ese análisis, no corresponde al pensamiento creativo, sino que al pensamiento crítico, el cual debe ser aplicado una vez que hayamos podido generar muchas ideas, mucha materia prima.
  • Construir sobre las ideas de los demás. Cuando hacemos práctica creativa en grupo, las ideas entregadas por otras personas, nos pueden ayudar a inspirarnos y generar a partir de ahí, nuevas ideas o mejoras a las ideas propuestas por los integrantes del grupo.
  • Producir ideas descabelladas o locas. Aquí tenemos habitualmente el germen de la originalidad y la relevancia. Quizás esta directriz sea una de las más difíciles de seguir porque nos cuesta mucho salirnos del yugo de nuestro propios patrones mentales o ideas preconcebidas, además que el juicio del pensamiento crítico es difícil hacerlo a un lado.
  • Poner el foco en la cantidad. El pensamiento creativo posee 3 características: es generativo, expansivo y produce cantidad. Por tanto la cantidad de ideas generadas es muy relevante para obtener buenos resultados creativos. La cantidad nos permite robustecer las ideas porque aportamos diferentes puntos de vista que la convierten en una mejor idea, mucho más completa.

En quinto lugar está el autoconocimiento, que tiene que ver con el conocernos a nosotros mismos, conocer nuestras cualidades, lo que somos, lo que nos gusta y lo que no, lo que nos realiza. Cuando somos capaces de encontrar los que nos realiza, entonces estamos en condiciones de descubrir todas nuestras dotes creativas y ponerlas en acción para llevar vidas más completas, más productivas, más felices.

En sexto lugar está la atención. Otra capacidad humana que nos permite seleccionar y concentrarnos en aquello que es relevante. Nosotros estamos siendo bombardeados aproximadamente por once millones de bits de información por segundo que percibimos a través de nuestros sentidos y que son procesados por nuestro cerebro, pero nuestra mente consciente sólo puede procesar alrededor de 40 bits por segundo (Agilmente de Stanislao Bachrach). Las personas creativas son muy observadoras y ponen mucha atención a su medio ambiente inmediato, siendo capaces de captar mucha más información relevante que el resto de las personas, información que les permite identificar oportunidades de mejora, de cambio, de innovación, etc.  

Y en séptimo lugar está el juego. El juego tiene varias características que son muy útiles para practicar el pensamiento creativo:

  • Nos permite estimular nuestra imaginación activando el hemisferio derecho de nuestro cerebro, el cual se enfoca en el procesamiento holístico y visual, aún cuando ambos hemisferios; derecho e izquierdo trabajan juntos.
  • Nos permite bajar las barreras que nos impone el pensamiento crítico, nuestros patrones mentales y nuestro instinto de supervivencia.
  • Nos permite expresarnos mucho más abiertamente y cuanto más entretenido resulta, más fluidos nos sentimos y mejoramos en mucho nuestro desempeño creativo.

Y Ahora vamos a la práctica…

Jugar

Lo primero que debemos hacer, es convertirnos en niños, mentalizándonos a que siempre que vayamos a practicar el pensamiento creativo, vamos a jugar, vamos a realizar algo entretenido, algo que vamos a disfrutar, algo que nos va a desafiar y que nos va a permitir desarrollar nuestra capacidad creativa, convirtiéndonos en algo mejor a lo que éramos antes de iniciar el juego.

Definir el objetivo creativo

Se trata de definir qué queremos lograr como resultado de nuestro ejercicio creativo. Yo les propongo que dado que un elemento importante a considerar era descubrir nuestras cualidades, lo que somos, lo que nos gusta y lo que no, lo que nos realiza, es que iniciemos la práctica del pensamiento creativo explorando esto.

Entonces nuestro objetivo creativo para nuestra primera práctica será: descubrir nuestra cualidades, lo que nos realiza.

Hacer listas

Como ya les indiqué, una de las directrices del pensamiento creativo es generar una gran cantidad de ideas y para ello hacemos listas de ideas. Recuerden además que otra directriz es dejar a un lado el juicio. Esto es muy relevante. A la mayoría de nosotros nos ocurre que cuando queremos aportar una idea que aparece en nuestra mente, en cuestión de milisegundos hacemos un análisis y evaluación de ella (pensamiento crítico en acción) y la mayor parte de las veces la descalificamos y no la damos porque no cumple con algún valor, creencia, o nos parece poco inteligente, lógica, tonta o políticamente incorrecta. Por lo tanto, cuando practiquemos el pensamiento creativo, cada idea que surja debe anotarse, sin importar lo que nos parezca (diferir el juicio).

Ahora bien, volviendo a nuestro objetivo creativo planteado: descubrir nuestra cualidades, lo que nos realiza, lo que les propongo hacer, es lo siguiente:

Tomen una hoja de papel y hagan una lista, lo más extensa posible de todos sus talentos, sin importar que pueda haber conceptos que se repitan o que se parezcan, sólo lístenlos. Es importante que los escriban de puño y letra porque de acuerdo con estudios sobre el cerebro, se mejora la capacidad para generar nuevas ideas y la retención de la información.

Cuando hagan su lista, consideren sus talentos físicos, mentales, emocionales y espirituales. La mirada debe ser completa. Cuando se agote su lista porque ya no se les ocurre nada, piensen en lo que les destacan o les han destacado otras personas como su padre, su madre, sus hermanos, amigos, mentores, profesores, etc.

Una vez terminada la lista, aplicaremos el pensamiento crítico, agrupando sus talentos según categorías afines, por ejemplo. comunicaciones, belleza, deporte, fuerza, fortaleza, humor, etc. Esto les permitirá reducir su lista y también darse cuenta que hay talentos que son parte de otros que los engloban o que hay otros que se parecen pero tienen un matiz distinto que hace que se complementen. No eliminen nada, salvo aquello que es exactamente lo mismo. Finalmente transformen cada agrupación de talentos similares en enunciados que den cuenta de su contenido, por ejemplo: soy muy buen comunicador porque expongo con claridad, soy entretenido, tengo un timbre de voz atractivo, puedo explicar en fácil lo difícil, genero entusiasmo en la audiencia y a la gente le gusta escucharme.

Ahora harán un lista de todo aquello que les gusta hacer, que se sienten bien haciéndolo y repitan el mismo procedimiento que utilizaron para sus talentos y, siguiendo los mismo pasos, hagan una lista de todo aquello que no les gusta hacer, que se siente mal haciéndolo.

Para finalizar, hagan una lista lo más extensa posible de todos sus éxitos, de todos sus logros obtenidos durante toda su vida considerando todos los aspectos de su vida: familiar, escolar, universitaria, económica, laboral, de pareja, social y un largo etcétera. No dejen nada afuera. Les recuerdo por ejemplo, que haber terminado su escolaridad es un logro, aún cuando no haya sido con las mejores notas, pero se logró hacer. No le resten importancia a nada.

Con toda la información obtenida de sus talentos, de lo que le gusta, de lo que no y de sus éxitos o logros, estarán en condiciones de descubrir cuales son sus cualidades y lo que los realiza y, poner en acción, todas sus dotes creativas.

Imagine que por un momento descubrió que uno de sus talentos es el humor. Sus parientes y amistades lo consideran divertido, alegre, observador, cuenta buenos chistes, tiene gracia, es entretenido, agradable, sagaz, tiene el chiste a flor de piel, dice la frase correcta en el momento exacto y le encanta hacer reír. Claramente entonces, estamos frente a una cualidad que lo realiza y el fortalecimiento de esa cualidad es la que le permitirá, de manera muy natural, desarrollar todas sus dotes creativas desarrollando por ejemplo; rutinas divertidas, contando cuentos de manera entretenida, monólogos donde se ría de sus propios problemas personales o de situaciones sociales, haciendo listas de chistes cortos por temas para contárselos a su público, en fin, es aquí donde la creatividad puede ser muy, pero muy, extensa.

Y hasta aquí dejaré este artículo, cuya temática seguiré desarrollando en “Practicando el pensamiento creativo o divergente II”. Espero que el tema les haya gustado, entusiasmado y motivado.

Un gran abrazo, Esteban

2 respuestas a “Practicando el pensamiento creativo o divergente – Parte I

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